
Ida y vuelta
2 Marzo 2008Los edificios, silueteados por la luz del atardecer como un amante tirado en la cama, se decoraban con luces, velitas de un pastel de cumpleaños.
Quiero soplarlas y apagarlas.
Niños, carritos, parejas.
Un perro me ladra.
Oscuridad anaranjada.
Y aunque quiero sentarme a descansar en la punta del espigón, estoy sola y soy chica.
Así que me siento en el sitio más alejado de la orilla que encuentro. Como si estuviese resistiendo la tentación de nadar en el agua helada.
Me siento y me arrepiento de no haber traído papel y lápiz.
Hubiese escrito cartas que jamás enviaría con frases que nunca me atreveré a decir.